PUBLICACIONES 2016

'Hablemos de Movilidad y Urbanismo' es una iniciativa social basada en artículos de opinión publicados por C.A. González G., Director de M&U Movilidad y Urbanismo, en medios escritos de reconocido prestigio en Colombia. Esta iniciativa hace parte de nuestro compromiso de responsabilidad social y ambiental. En particular, esta serie de artículos pretende contribuir a formar criterio y potenciar una mejor participación ciudadana. De igual manera, otros artículos académicos y reportes técnicos son incluidos en esta sección para el interés de público especializado.

+ Ver todas las publicaciones 2017 / 2016 / 2015 / 2014 / 2013 / 2012 / 2011 / 2010 / 2009 / 2008


MOVILIDAD Y REALISMO MÁGICO

publicado a la‎(s)‎ 19 abr. 2018 19:47 por Carlos A. Gonzalez G.   [ actualizado el 19 abr. 2018 20:09 ]

Carlos A. González Guzmán

Diario El País
Edición Impresa, B2
Cali, Colombia. Diciembre 30 de 2016


Artículo de Opinión

En el realismo mágico de algunos caleños el problema de movilidad se resuelve creando más vías para autos y motos, eliminando cualquier tipo de control y sanción al conductor infractor y legalizando el transporte pirata; todo ello, según dicen, “simplemente escuchando la voluntad del pueblo y sin perjudicar a nadie”. Sí, cómo no.

Algunos plantean que el verdadero problema es tanto obstáculo en la vía y tanta norma inútil, lo cual se resuelve “llenando la ciudad de puentes peatonales para que la gente no estorbe en la vía, y quitando el pico y placa y las foto-multas que constriñen nuestros derechos a la libre locomoción”. Otros dicen que necesitamos agilizar el tráfico de autos y motos, que se lograría “aumentando las velocidades a 120 Km/h, construyendo autopistas elevadas, e implementando más carriles para motos”. Por último, hay quienes sostienen que el transporte público tradicional ya cumplía con todas sus expectativas y que lo que se requiere es “terminar de una vez por todas con el Sistema MIO para que vuelvan las busetas tradicionales, extender las rutas de las gualas para que lleguen a todas partes, y dejar trabajar tranquilos a los piratas y moto-ratones”.

Incluso, no ha faltado el ‘brillante’ estudiante de derecho planteando que tal propuesta se podría refrendar a través de una consulta popular, en la cual ganaría el sí. Así, de un plumazo y en tono democrático, estaríamos mandando a esta ciudad a la anarquía y al caos, es decir, al carajo.

Ya es hora de que todos, Alcaldía, Concejo y ciudadanía en general, asumamos con responsabilidad las acciones necesarias y estructurales para afrontar los efectos negativos de la movilidad. Durante 2016, según estadísticas oficiales con corte a noviembre, han muerto 294 personas en accidentes de tránsito, el costo que asume la ciudad por demoras de congestión de tráfico supera los $300.000 millones y el medio ambiente urbano ha recibido más de 42.000 toneladas de CO2 por emisiones del tráfico automotor. Las cifras hablan por sí solas y el contador sigue en marcha.

Por fortuna, Planeación Municipal por fin ha anunciado que ya ha finalizado la formulación del Plan Integral de Movilidad Urbana PIMU Visión 2028, un plan maestro de movilidad con perspectiva integral, el cual goza de un alto consenso entre las dependencias del Municipio, siendo esto un logro teniendo en cuenta su enfoque en movilidad sostenible, como así lo requiere la ley 1083 de 2006 donde peatones, ciclistas y transporte público optimizado tienen prioridad sobre autos y motos.

Ahora veremos, cuando se reabra el proceso de participación ciudadana en el marco de la movilidad sostenible, cómo se confrontan, por una parte, el realismo mágico de algunos, en su mayoría conductores, para los cuales los problemas de tráfico se resuelven mágicamente y sin perjudicar a nadie y, por otra parte, la realidad de la política pública en la cual en materia de movilidad hay que tomar decisiones para mejorar la situación de todos en general aunque algunas de ellas, en principio, no complazcan el interés de cada uno.


 -------------------------------------------------------------

*** La responsabilidad de las opiniones expresadas en este artículo es atribuible únicamente al autor.


TASA POR CONGESTIÓN: EL DEBATE

publicado a la‎(s)‎ 19 abr. 2018 19:44 por Carlos A. Gonzalez G.   [ actualizado el 19 abr. 2018 20:09 ]

Carlos A. González Guzmán

Diario El País
Edición Impresa, Página B2
Cali, Colombia. Septiembre 12 de 2016


Artículo de Opinión

Hace un par de días la Alcaldía de Cali radicó ante el Concejo Municipal el proyecto de ‘Tasa por Congestión’. Un minuto después, ya había quienes decían: ‘terminará de colapsar la movilidad’ y ‘es excluyente con los caleños más pobres’. Más allá de los apasionados debates populistas y del tradicional Cali-balismo de unos cuantos, un análisis de rigor permitiría establecer que, si se implementa bien, puede ser el inicio de una mejora estructural de la movilidad.

El problema de movilidad en Cali se podría resumir así: (i) exceso de vehículos particulares en la red vial durante las horas pico (ii) un transporte público deficiente que requiere una adecuada financiación para garantizar la calidad de su servicio (iii) un precario fomento de la movilidad no motorizada –bicicleta y peatón-.

¿Y entonces cuál es el camino? Desde una perspectiva técnica, el camino es obvio: (i) reducir el número de vehículos en circulación hasta un punto en el que la congestión se disminuye a niveles óptimos (ii) financiar mediante subsidios la operación del transporte masivo para garantizar la calidad del servicio (iii) fomentar la movilidad no motorizada mediante infraestructura y servicios para ciclistas y peatones.

El problema es que recorrer ese camino es complejo, todos hablamos de la movilidad sostenible pero pocos estamos dispuestos a asumir las consecuencias de ello: el uso del vehículo particular, por las externalidades negativas que genera, debe ser restringido y costoso. Aquí es cuando a algunos fanáticos del ‘ambientalismo ligero’ de estratos socio-económicos medios y altos se les acaba el activismo y sentencian: ‘De mi carro no me baja nadie, construyan más vías’.

La tasa por congestión propuesta para Cali, en el marco de la Ley 1753/2015, intenta aportar en los tres aspectos antes mencionados. Por tratarse de una medida híbrida, consta de dos elementos interdependientes: la restricción de circulación (‘pico y placa’) y el derecho a circular durante ésta mediante un pago (tasa). Por una parte, la gestión del ‘pico y placa’ reduce el número de vehículos circulando, buscando un nivel óptimo o deseable de congestión. Por otra parte, el cobro por el derecho otorgado a un porcentaje reducido de vehículos para circular en la ciudad durante su restricción de ‘pico y placa’, es decir, a generar congestión marginal por encima de ese nivel óptimo establecido, hace posible un recaudo con el cual se financie, con prioridad, el transporte masivo.

Entonces surgen otras dudas: ¿Pero si le permiten a un porcentaje de vehículos transitar a pesar de tener el ‘pico y placa’ eso no empeora la movilidad? No necesariamente, si el porcentaje es pequeño se genera un incremento marginal de la congestión que no es significativo para empeorar la movilidad. ¿Cómo garantiza que dicho porcentaje sea pequeño? Con un precio alto de la tasa a pagar. ¿Eso no es injusto con las familias más pobres? Todo lo contrario, éstas son las más beneficiadas, la mayor parte del recaudo de la tasa se destina a garantizarles un transporte público de calidad.

Ya en este punto, o este debate mejora, o retomamos mejor el del fútbol y la telenovela.


 -------------------------------------------------------------

*** La responsabilidad de las opiniones expresadas en este artículo es atribuible únicamente al autor.

TRAM-TREN: HÁGALE PUES

publicado a la‎(s)‎ 19 abr. 2018 19:37 por Carlos A. Gonzalez G.   [ actualizado el 19 abr. 2018 20:10 ]

Carlos A. González Guzmán

Diario El País
Edición Impresa, Página B1
Cali, Colombia. Mayo 23 de 2016


Artículo de Opinión

Si hay un proyecto que goza de consenso social ese es el tranvía urbano y tren de cercanías (Tram-Tren) para Cali y sus municipios vecinos Jamundí, Yumbo y Palmira. Lejos de ser el clásico embeleco de los políticos de turno, es una necesidad real para el futuro de la movilidad de la red de municipios. No hay duda, con la actual tendencia de motorización, en 10 años el área metropolitana se enfrentará al ‘apocalipsis’ de la movilidad.

Según la Encuesta de Movilidad 2015, unos 200.000 viajes diarios se realizan entre Cali y sus municipios vecinos, de los cuales 49% son en transporte privado y 37% en transporte público –formal e informal-. En cuanto a la movilidad en Cali, del total de viajes diarios, 30% se realizan en transporte privado y 28% en transporte público –formal e informal-. Preocupante una tendencia en la que el transporte público vaya perdiendo terreno frente al transporte privado, más si tenemos en cuenta que 53% de las intersecciones de la red vial arterial de Cali ya presentan un alto nivel de congestión y que, según estimaciones de Planeación Municipal, en una década tendremos el doble de autos y el triple de motos.

Asumamos tres verdades innegables: Primero, no es razonable pretender ofrecer más vías a todos los vehículos que tendremos en la próxima década, la respuesta a la congestión en entornos metropolitanos son los sistemas de transporte masivo. Segundo, es fundamental un sistema ferroviario de mediana-alta capacidad (mayor a 30.000 pasajeros/hora/sentido) para el futuro de Cali y la red de municipios, pero este requerirá un subsidio a la operación y con ello un ingenioso diseño del modelo de gestión y de fuentes alternativas de financiación de la operación. Tercero, el diseño del actual Sistema MIO está limitado a una mediana-baja capacidad (menor a 15.000 p/h/s), así que su extensa red debe entenderse como un sub-sistema urbano que hace parte de un sistema intermodal de rango metropolitano del cual el Tram-Tren será la espina dorsal.

La Ley 1753 de 2015 (Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018) ofrece nuevas posibilidades para proyectos como el Tram-Tren. En sus artículos 32 y 33 establece que para el caso de sistemas ferroviarios el Gobierno Nacional no solo podrá cofinanciar hasta el 70% de los costos de diseño y construcción sino también hasta el 100% de los costos de adquisición de material rodante (vehículos ferroviarios). Además, establece instrumentos alternativos para la financiación de la operación como la contribución por uso de estacionamiento público, cobros por congestión o contaminación y captura de plusvalías.

¿Y si vinculáramos a la empresa de energía EPSA como socio del proyecto teniendo en cuenta que el 34% de esta pertenece al sector público y que la factura de energía representa un 30% de los costos de operación de un sistema ferroviario? ¿Y si los peajes intermunicipales pasaran de manos privadas a una futura Autoridad Metropolitana de Movilidad para que sus utilidades fueran usadas para subsidiar la operación del Tram-Tren? Sí, esto amerita un análisis de rigor.

Necesitamos un proyecto que nos ilusione, que nos rete, que nos una: Tram-Tren, empecemos ya que el camino es largo.

 -------------------------------------------------------------

*** La responsabilidad de las opiniones expresadas en este artículo es atribuible únicamente al autor.


1-3 of 3